Breve historia de los biorritmos
Los biorritmos se inscriben en las raíces mismas del cosmos, del individuo y de la vida.
Partiendo de estas premisas, es casi natural que su descubrimiento se deba a sabios eminentes; sabios que además eran también filósofos y que se interesaban al mismo tiempo por la psicología del ser humano.
Fue, gracias a su enorme paciencia, a su entrega y a su sana curiosidad, como estos sabios lograron extraer de un material bruto (las quejas de sus pacientes o de sus alumnos) lo que iba a convertirse en el siglo XX en una
ciencia popular.
El ritmo y la vida
En el
universo, todo, absolutamente todo, es ritmo. El movimiento de los
planetas, los
signos del zodiaco, los astros, los elementos naturales, enfin, todo en la vida tiene y es
ritmo.
Los
biorritmos no son más que una de las manifestaciones de los grandes movimientos universales. Podemos distinguir distintos tipos de ritmos:
- Ritmos planetarios: De una duración extremadamente larga, que comprende a su vez otros ritmos de carácter más corto.
Es decir, que durante un ciclo largo se suceden distintos ciclos cortos:
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Ciclo de 100 000 años: que transforma la órbita de la Tierra (de casi elíptica pasa a circular);
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Ciclo de 40 000 años: que transforma la inclinación de la Tierra (responsable de los cambios del clima);
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Ciclo de 26 000 años: que transforma la oscilación de la Tierra (responsable de las eras astrológicas);
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Ciclo de 11 años: responsable de las erupciones solares;
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Ciclo de 1 año: responsable de las estaciones;
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Ciclo de 1 día: responsable del día y de la noche.
- Ritmos vegetales y animales: Estos ritmos varían en función de la especie animal o vegetal y se expresan, por ejemplo, en el crecimiento irregular de las plantas y en la hibernación de ciertos animales.
- Ritmos humanos: Estos ritmos están determinados, a su vez, por los ritmos planetarios, por los ritmos sociológicos (condicionamientos sociales; por ejemplo división cristiana del día; llamada a la oración por el sonido de las campanas), por los ritmos celulares (cada célula tiene su propio movimiento), y por el ritmo global: el biorritmo.